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No leí El Camino, de Miguel Delibes

12 marzo 2010

Confieso que a la edad de leer El Camino, de Miguel Delibes, fallecido esta misma madrugada a la edad de 89 años, proferí un odio que juré sería eterno hacia el libro del ya eterno de verdad escritor vallisoletano. No me cayó bien. Esto ocurre cuando a un culebra como el que escribe le haces leer algo que no quiere. Ni con calzador. Porque, además, y no me jacto de ello para nada, nunca fui un gran lector.

En todo caso, peor se lo llevaron Daniel El Mochuelo, Roque El Moñigo y Germán El Tiñoso. Lo de estos tres ya fue la Champions League de los odios adolescentes. No recuerdo con qué edad exacta me obligaron a leer y a hacer, con posterioridad, un trabajo sobre El Camino. Fuera la que fuera, competir con ídolos de la adolescencia fue un reto importante para uno de tantos libros que ni comprendía ni aceptaba que tenía que leer. He de decir que también dependía según qué libros.

Sin duda lo que complicaba aún más el disfrute de este libro, que hoy, por lo ocurrido, es el ejemplo perfecto, es la obligación de un trabajo descriptivo y comentario de texto de las aventuras del amigo Mochuelo. Aprobé. Ni idea cómo porque, reconozco hoy un secreto del pasado, no terminé de leer El Camino, de Miguel Delibes (es curioso cómo según qué libros o películas asocias el título e inexorable tras este, al autor o director). Y es que me superó. No sé cómo ni por qué, pero terminé haciendo un trabajo sobre el libro sin haberlo leído (cosa muy común, como todos sabéis).

El caso es que hoy me he acordado de esta historia de mi “oscuro” pasado. Y creo que tengo que leer El Camino, de Miguel Delibes. Tengo que reconciliarme con El Mochuelo, el zascandil de El Moñigo y con el tirillas de El Tiñoso.

Os contaré.

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2 comentarios leave one →
  1. La tuerca permalink
    12 marzo 2010 12:57

    Anda que no hemos dado vueltas todos con El Moñigo, El tiñoso y el Mochuelo….

    Gran libro, digno de releer y releer

  2. dbelanche permalink
    18 marzo 2010 17:14

    Reconozco que a mí también me costó leerme el libro. Pero me gustaba la idea general del chaval de pueblo en su mundo que tiene q dejarlo para ir a la ciudad. Además se llamaba Daniel como yo.

    Habrá que leerlo de nuevo.

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