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Aparente normalidad

11 marzo 2009

Una mañana amanecida como cualquiera. Aparente en su normalidad, increíble, impactante y atroz en su realidad. Lo que ocurría a esas horas de la mañana desembocaba en la poca originalidad de los titulares de ediciones especiales de papel, y en las digitales también. Dantesco, adjetivaban todos. Poco original, pero perfecto.

De ese día todos tenemos nuestros recuerdos. Una noticia que no parecía lo que después fue. La llegada a una facultad casi vacía. Una llamada a la donación de sangre. Hospitales colapsados, tanto de heridos como de voluntarios. Llamadas de familiares. Móviles colapsados. Sensaciones. Miradas. Comentarios. La resignación de no poder hacer nada, más que afrontar de cara lo que a cientos de metros estaba pasando.

Los que nos encontrábamos en Madrid ese día tenemos detalles grabados en el recuerdo. Como si hubiera pasado ayer. Han pasado cinco años. Un lustro en el que muchos han insistido en la necesidad de saber la verdad sobre qué pasó. No puedo dejar de acordarme de la infame utilización, por parte de muchos medios de comunicación, de las víctimas del atentado. Y en ellas me apoyo para desear que todo esto pase y quede en lo que debería ser ya, un recuerdo. Estos hechos es conveniente guardarlos, y aprender de ellos. Aprender de la experiencia para que los errores que se cometieron antes, durante y después del atentado no vuelvan a tener lugar en la historia.

Valorar hoy las incongruencias políticas e informativas, así como los sesgos, es inútil. En la conciencia de quienes los cometieron quedará, si es que la tienen. Más digno es respetar y reconocer fallos, pero pocos lo hacen.

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4 comentarios leave one →
  1. Barcino permalink
    11 marzo 2009 23:12

    Es fundamental el derecho a saber la verdad, y sin embargo aquellos que más hablan de derechos, son los que nos están negando saber la verdad. ¿Por qué será?

  2. javiercepedano permalink
    12 marzo 2009 9:18

    No he dicho que no quiera saber la verdad. He dicho que después de tanto sesgo y tanta mentira por todos los lados, prefiero que respeten y nos dejen tranquilos, total, todo se basa en intereses varios que están disfrazados de un sospechoso “quiero saber la verdad” o de un “la verdad es esa, calla”.

    No me creo nada.

  3. Luis permalink
    13 marzo 2009 11:03

    Una cosa son las formas y otra bien distinta es el fondo. No cabe duda de que lo primero está totalmente infectado por las distintas “ideologías”, pero no por ello debemos (la sociedad) renunciar a conocer la verdad.

    Si es peligrosa la ignorancia por falta de información, no lo es menos la saturación de información que padecemos y que no sabemos digerir.

    dixi

  4. javiercepedano permalink
    13 marzo 2009 11:13

    La línea entre la forma y el fondo está tan difusa que pocos son capaces de distinguir entre el “bien” y el “mal”.

    ¿En quién confiamos? ¿En quién sigue pensando que no se sabe la verdad? ¿En quié mintió por unas elecciones? ¿En quién parece no estar interesado en investigar y se escuda en las víctimas?

    Yo no confío en nadie. Un poco de “respecto”.

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