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Shaha Peer, de tenista a elemento político

18 febrero 2009

Avanzaba la temporada tenística de manera casi idéntica como cualquier otra. Primer Grand Slam, primera gran victoria. Nacimiento -ante el gran público- de una joven estrella como Grigor Dimitrov, joven búlgaro de 17 años, coetáneo de otra de las grandes promesas del tenis mundial, Carlos Boluda, español. Nada parecía salirse de la norma establecida. Hasta que, como el agua y el aceite, se mezclaron dos cosas que no pueden mezclarse, la política y el deporte.

Denegado su visado para poder entrar en Emiratos Arabes Unidos, Shaha Peer, joven tenista israelí, quién se ha ganado a pulso su participación en todos los torneos del circuito, no podrá tomar parte de uno de los más prestigiosos dentro de la WTA, el de Dubai. Peer no  ha empuñado ningún arma, ni siquiera se ha manifestado a cerca del conflicto. Se dedica a lo que sabe, jugar al tenis, pero ahora y debido a su origen, no le dejan. No le permiten ejercer su trabajo. Injusto, como poco, ya que están coartando la libertad de Peer por un motivo que debería ser ajeno al deporte.

Shaha Peer

La respuesta por parte del lobby judío no ha tardado en hacerse efectiva. The Wall Street Journal, cuyo dueño es Rupert Murdoch, ha retirado su patrocinio del torneo, que lleva casi 20 años disputándose en categoría masculina, y la mitad en la femenina. No obstante, la publicación se ha querido adelantar a todos los rumores sobre la supuesta ascendencia judía del empresario, y ha dejado constancia de que el contrato se ha roto porque el diario está comprometido con “la libertad de los individuos”. Lógico y correcto. Justo también.

La WTA ha decidido no arrinconar la situación, dejará que el torneo se dispute ya que se podría encontrar una solución. Mientras tanto, Andy Ram, doblista israelí, está pendiente de la decisión de EAU sobre su visado, el torneo masculino está próximo y no sabe qué será de él. Si no le dejan entrar, el problema se agrava. Si le dejan entrar, sabremos que el dinero presiona más que la religión y el fanatismo que en ocasiones provoca la fe.

Las cosas no se están llevándo por el lado de la comprensión y la libertad. El deporte podría ser un elemento conciliador y catalizador de la paz. Podría intentarse o utilizarse como pretexto. No es el caso, y lo considero muy triste. Horizonte desolador es el que se avecina como todas estas cuestiones políticas se extrapolen a otras áreas que deberían mantenerse al margen.

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2 comentarios leave one →
  1. Dani (Tenis Teruel) permalink
    18 febrero 2009 19:39

    Creo que el deporte debería estar por encima de la política. Pero hay veces que se hace política con el deporte (ej. La lucha contra el apartheid en Suráfrica) como elemento de presión.

    El tema palestino-israelí es tan complicado….

  2. javiercepedano permalink
    19 febrero 2009 16:48

    Como diría Marron, el de El Hormiguero: “Es taaaan difícil…” jaja…

    Sí que es complicado, maño, sí.

    PD: me encantan los nombre que pones…

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